Ternura y lágrimas de felicidad al recibir casa propia
Como ellos, 44 familias más, que vivían en pequeños espacios y condiciones precarias, también hicieron realidad el sueño de tener una vivienda digna.
"Estoy maravillosamente feliz por poder tener nuestra propia casa, porque desde hace once años la anhelábamos y ahora ya podremos pasar nuestro primer diciembre con una casa digna", expresó Olga Nava, sin poder ocultar sus lágrimas de felicidad.
"Esto no tiene precio", ver la felicidad de las familias me llena de inmensa satisfacción. Estas lágrimas, las lágrimas de Olga, son lágrimas de felicidad. Estas son las únicas lágrimas que queremos ver siempre en una mujer, lágrimas de felicidad y no de tristeza. Seguimos haciendo realidad el sueño de más hogares santandereanos", manifestó el Gobernador de Santander.
Las nuevas viviendas, que mejorarán de manera trascendental la calidad de vida de los hogares, cuentan con 56 metros cuadrados, tres habitaciones, sala-comedor, cocina ecoeficiente y baños enchapados.